Como decía Arthur Miller, uno trabaja toda la vida para comprar una casa y cuando por fin la casa es tuya…..no hay quien viva en ella.
La casa no la elegí yo, ni tampoco fui elegida por ella al contrario que mi tatuaje o mi trabajo, fueron circunstancias que fueron surgiendo en una de mis relaciones, y por vueltas de la vida me dejaron c
Las casas son un reflejo de sus propietarios es algo que dicen las revistas de decoración, la mía lo único que reflejaba era el caos, la apatía, el pasotismo, el no quererla, pero como también dicen que la personalidad de una casa la da la gente que vive en ella, la mía no tenía personalidad, por la razón de que no vivía allí, más bien era una estación de paso, donde comprobar que la mancha de una mora con otra se quita no es siempre cierto, pero si que un clavo saca otro, sobre todo si es de la estantería.
Nada habla tanto de una persona como su casa….cierto, verdad? Sobre todo si tienes dinero, tiempo libre y alguna revista del corazón que se empeñe en que la enseñes por un módico precio, pero como no soy la princesa de ningún pueblo, no es que mi casa empezara a hablar de mi, más bien, me gritaba, así que como oigo por los ojos, los cerraba al entrar y hacía lo indispensable hasta que tuviera que ir a trabajar.
No he querido meter a nadie, salvo una relación que tuve y porque era a distancia y en algún sitio tenía que estar.
Pero supongo que las cosas cambian, que siempre acabas por conocer a alguien, o una que se aburre de pagar algo por el que no disfrute, que al final claudiqué, terminé de tirar los muebles, me tragué el orgullo cuando la zorra number two de la casa de ídems (si, ya dije que debía escribir un post sobre ello), me dijo que el novio de su madre le encanta pintar, y le solté de broma pues que se venga, que anda que no tiene para pintar, no se va a aburrir, pensé que era una broma, así que me sorprendí cuando me manda un sms para decirme que se va al pueblo a recoger a P. y que teníamos que comprar las pinturas con las que quería vestir mi casa.
Puede que ahora la casa si sea un fiel reflejo de mi, por que está toda pintada, y de colores optimistas, claros, fuertes, vitales, el salón tiene una pared violeta y las otras grises, el dormitorio, una pared naranja y el resto verde pistacho, el pasillo un verde un poco más claro y la habitación de estudio una pared amarilla y el resto azul.
He puesto cosas nuevas en la cocina, me tienen que acristalar la terraza y la voy a pintar de blanco, el solarium la he pintado, he quitado las cortinas y esas horribles lámparas con ventilador incorporado, he colocado unas lámparas nuevas, chulas y me falta colocar los estores aparte de irnos al Ikea con una furgoneta a comprar unos muebles que le peguen a ese colorido que tiene.
La verdad es que ya no me recuerda a nada, sólo lo gilipolla que he sido en algunas cosas, y que como decía alguien un hogar es un sitio donde alguien es esperado, que es dónde voy a esperar a la zorra este jueves con la cena hecha y la comida del día siguiente preparada porque nos vamos a la piscina a pasar el día, claro que la esperaré pintando las escaleras….. me encanta.
Nota aclaratoria: yo solo pinte el salón, el resto otra persona, pero la escalera la hice yo y me quedo genial, es lo malo de que siempre te llamen torpe de pequeña que te lo acabas por creer, pero si no lo intentas no lo sabes. ahora sé que no sé, pintar, pero el resto si.






