
Bueno, hoy es Jueves, me lo dice el calendario, por que, los días se parecen tanto unos a otros que ya no los distingo (mentira, pero lo bonito que me ha quedado la frase eh), bueno, acabo de volver de la inspección médica, creo que la baja va a durar un par de meses más, lo que me viene que ni pintado por que en breve me quedaré en el paro, así que, me voy a dedicar a sacarme el título, vender la casa, ver por dónde sopla el viento de Eros y ........ posiblemente acabe yo por ir a terapia.
Resulta irónico, que el escribir esto me sirva como terapia, aunque si he de ser sincera, estos últimos días han sido extraños, histriónicos, explosivos, y sobre todo, en mi casa se respira un ambiente tenso, aunque yo intente bromear con el tema, al parecer la cosa se está suavizando y prueba de ello es que estamos preparando una fiesta para cuando firmemos el último papel que me esclavice por unos años a esta crisis inexistente, por que todo el mundo habla de ella, pero yo veo a más gente en la calle de tapas y demás manifestaciones de despilfarro.
La terapia..... continuación......
Empecé a caminar más rápido como si quisiera llegar hasta Gloria, Jorge me cogió del brazo y me paró en seco, hizo un gesto hacía el bolso y me preguntó si lo iba a llamar, que le gustaría mucho quedar conmigo para tomar un café y hablar, que debíamos ponernos de acuerdo para ir juntos a la terapia, sería una buena idea ya que podríamos hablar, que yo le había parecido muy interesante y quería conocerme más, lo pasaríamos bien, no?
No supe que contestarle, dile la verdad, sonó una voz cual Pepito Grillo, y deseché la idea, no me pareció oportuno, pero recordé la confianza de él hacía mi al contarme lo de Gloria, que le contesté muy a mi pesar.
-Mira Jorge – respiré hondo, y continué, no creo que pueda ir contigo a la terapia, no es por ti, es que no creo que vaya, por varias razones, la principal es que no tengo dinero y me niego a que mi madre me pague también esto, que bastante tiene con ayudarme con la rehabilitación, y bueno, me puse colorada en ese momento, pero seguí hablando aunque me temblaba un poco la voz, probablemente no te lo vas a creer pero te lo diré igual, soy bisexual, y sí, me siento atraída por ti, me pareces un tío atractivo e interesante, pero…. también me gusta Gloria, y cuando nos hemos rozado ha saltado chispas, si vale – continué de forma atropellada, ya sé que fueron los zapatos de suelo de goma, si, lo sé, pero también sé que la persona a la que más he amado sin o con gomas nos daban a veces pequeñas corrientes, mira, probablemente todo esto no esté pasando, estoy soñando, y ahora mismo me va a vibrar el móvil, y me levantaré cabreada por que últimamente mis sueños son cada vez más reales y ya no diferencio lo que me ocurre en un estado u otro. Jorge me miró, sonrió, suspiró y dijo con resignación mezclada de cierto optimismo – ves? me pareces interesante, nunca había conocido a una chica como tú, que dice las cosas tal y como las piensa, ni tampoco jamás me había fijado en una bisexual, es más, si vale, me dan morbo, pero no es eso, y además, eso de competir con una tía por otra, ya es suficiente aliciente como para los próximos meses. Nos reímos, nuestras carcajadas llegaron lo suficientemente lejos, lo suficiente para que penetraran en los oídos de una delgada pelirroja situada metros más adelante, ésta al oírnos se quedo parada, Jorge echo a correr no sin antes cogerme de la mano y en un momento estábamos los tres a la misma altura. Jorge miro a Gloria y a mi alternativamente y acto seguido nos presento, más bien me la presento a mi.
Mira, Gloria – te presento a Guada, mientras decía esto Jorge me empujaba para que me acercara a darle los besos de rigor. Encantada – le solté con timidez, y ella se acercó y me estampó dos besos, nuestras narices se acariciaron por accidente ante semejante acercamiento, me sorprendí de la suavidad de su piel y el perfume que desprendía su cuello me mareó un poco. Bueno, soltó Jorge con jovialidad, ahora que nos hemos presentado todos, lo lógico sería que nos fuéramos a tomarnos unas cañas y así no sé comentamos esto, a vosotras que os ha parecido, por que yo he notado a Bienvenido un poco no sé, Jorge se quedó de repente parado esperando que alguien dijera algo, al ver que ninguna de las dos abría la boca, termino con un, bueno, yo lo he notado tristón.
-Ya claro, pues nada, sonreí y contesté, bueno pues que se siente delante del espejo y se haga autoterapia, y sanseacabó. -Claro, tu que vas a saber – contestó Gloria, es la primera vez que vienes, nosotros ya llevamos un par de meses viniendo, y la verdad que nos ha venido muy bien, no? esto último lo dijo mirando a Jorge, el cual por alusión asintió y empezó a caminar hacía un pub que estaba enfrente. Gloria y yo nos miramos y sin decir nada, fuimos detrás de Jorge, nos sentamos los tres en uno de los laterales, justo debajo de uno de los altavoces y nos dispusimos a saborear una guinnes, una murphys y una caña, tres gustos distintos para tres personas distintas.
Nos miramos, en ese momento, con ellos, mis problemas carecían de importancia, estaba a gusto y hacía tiempo que no disfrutaba tanto, me acomodé un poco más y sin darme cuenta, mientras Jorge hablaba, mis dedos inconscientemente se acercaron a mi pelo, entre el pulgar y el índice consiguiendo atrapar un mechón bastante grande y empezó a rizar y rizar, mesándolos, jugando con ellos, era un vicio, una vez empezaba me costaba parar, le escuchaba con atención y disimuladamente echaba un par de vistazos en dirección a Gloria, la cual también estaba cómoda y disfrutaba también de nuestra compañía o eso parecía hasta que me vio y se quedo con la boca abierta, como si hubiera visto un fantasma, al sentirme observada dejé soltar el mechón y me erguí más en la silla, Jorge hizo una mueca y Gloria se levanto y se excusó diciendo que iba al baño.
-¿Qué paso? – le pregunté, con un poco de recelo, pensé que eran imaginaciones mías. Por toda respuesta, me señalo un cuadro que estaba colgado de la pared justo detrás de mí, era el típico collage gigantesco lleno de fotos de personas, esas fotos que hacen los dueños con los famosos, con la salvedad de que eran gente anónima, clientes, amigos, gente que eran habituales del pub, y ahí estaba Gloria, acompañada de una chica morena, bastante parecida a mi, no sólo eso, la postura también era parecida y lo sorprendente era que la foto se las habían hecho sentadas en la misma mesa que estábamos nosotros y la acompañante de Gloria en la foto tenía un mechón de pelo y hacía en la foto lo que yo unos momentos antes.
-Joder, y esta chica quién es? así de lejos, y tal hasta nos parecemos, que casualidad, no? – solté y me detuve al ver a Gloria que se acercaba a nuestra mesa. -Esa chica era su novia, murió hace un año, estuvo enferma de un cáncer y Gloria estuvo a su lado, aún no lo ha superado, por eso está en la terapia – contestó Jorge atropelladamente antes de que ella se sentara a nuestro lado. -Bueno chicos, yo me he de ir, que mañana madrugo, tengo que ir al Insitito y luego tengo otras cosas que hacer, mientras decía esto, me levante e hice ademán de coger el bolso para sacar el monedero, pero Gloria, se adelanto y dijo que no hacía falta que invitaba ella y que ya le devolvería la invitación en otro momento. Me fui, de camino a casa, pasee, y pensé, nos quejamos de nuestros problemas y a veces los magnificamos, con el tiempo resultan que a lo mejor no era para tanto, si no nuestra actitud con respecto a ellos, me sorprendí deseando volver a la terapia, no creía en esas cosas, siempre he creído que de los problemas se sale, si uno quiere, sólo nos tenemos a nosotros mismos, nos pueden echar una mano, pero el resto depende de nosotros, somos nosotros en última instancia los únicos capaces de salir de una situación, el mejor psicólogo está en nuestro interior y hay que saber escucharle, hablarle, entenderle, y quererle, si algo falla, volver a empezar hasta que salimos a flote, eso es lo difícil, y no siempre es factible, por que es más sencillo echarle la culpa a otros, a la vida, a las circunstancias, en vez de ver la realidad por fea que sea a la cara, escupirle si es preciso, increparle, abroncarle, lo que sea, y lo más importante reconocer que parte es culpa nuestra, que nosotros somos los que nos hacemos acreedores de nuestros errores.
Menuda paja mental, pensé, a saber lo que le han echado a la Murphy’s, y me reí, seguí caminando, llegué a mi casa, abrí y me dirigí hacia el ascensor, pero cambié de opinión y decidí subir los seis pisos andando.
Llegué jadeando y abrí la puerta, los ladridos me taladraron los oídos, y la cabeza parecía que me bombeara, menudo día pensé, mientras me arrastraba hasta el sofá, seguido por una pulga con rabo que me lamia las piernas a cada rato.
-cariño, gemí mientras me tiraba en el sofá, dame unos minutos y en nada nos damos una vuelta, vale? – susurré en dirección a una cabezota de pelo que gimoteaba dando saltitos. Quince minutos después estaba otra vez en la calle, esta vez acompañada y bastante espabilada, a lo lejos había un descampado al que me dirigí para que “Otelo”, el perro que me había regalado mi ex, correteara un poco. El nombre le iba al pelo, se lo puse cuando era un cachorro al ver que ladraba cada vez que mi ex intentaba besarme, le sacaba los dientes ante cualquier atisbo de intimidad de él hacía mi, y en una de esas exhibiciones de celos del cachorro, solté un “Otelo” tenías que ser, y a mi ex le hizo gracia la ocurrencia que propuso bautizarlo así.
Otelo me miraba embelesado, hacía días que no tenía tiempo y el pobre animal no había salido mucho, correteaba de aquí allá enfrascado en cada matorral, árbol, farola, coche, y dejaba su huella con cara de satisfacción, hasta que a un silbido mío hora y media después nos volvimos otra vez, cansados a casa.