Últimamente no tengo tiempo para escribir, aunque tampoco es que haya pasado nada memorable, salvo el castigo (ya hablaré sobre ello) que me impide doblar por lo cual no libro tanto ni tengo tiempo para publicar, hasta ahora, hace un par de horas no ha pasado nada reseñable, bueno quizá si, pero no me apetece escribir sobre ello.
Yo que siempre he apagado los implantes para dormir, que nunca hasta anoche he escuchado los ruidos nocturnos, ni me he tumbado en el sofá con los oídos en tensión por si pasaba algo, siempre me ha tocado compañeras que me han dejado apagarlos, menos anoche, que me dijo mi compañera si me los podía dejar encendidos porque estaba agotada después de tres noches muy movidas y no se fiaba ella de despertarse, así que dicho y hecho, menuda responsabilidad pensé, la verdad es que tampoco pensé que fuera a pasar algo.
Y es lo que suele ocurrir, cuando menos esperas ocurre, cuando más confías en que sea una de tantas noches, el de arriba decide burlarse de ti (si es que existe).
Es increíble lo que se nota algunos sonidos con tanto silencio, no podía dormir, cualquier sonido me desvelaba, hasta el del ordenador, hasta que al final el cansancio me pudo, pero el instinto que no el sonido de algo me hizo pegar un salto y me desperté con la boca seca y pastosa y una sensación como de llevar perdida, ausente mucho tiempo, y sólo paso media hora.
Nos quedamos mirando mi compañera y yo con cara de sueño, para que mentir, sobre todo yo que aparte de levantarme aturdida, estaba en alerta.
¡¡¿Qué pasa?!! - pregunté, con inseguridad, como si no estuviera muy segura de haber recuperado el oído tras una vida siendo sorda.
- no tengo ni idea, lupe, vamos a mirar.....
Y allá que vamos, ella que dice ser miedosa y yo que me hago la chulita para disimular, yo delante y ella detrás, nos recibe una mujer a gritos, histérica, que su compañera se ha caído.
Cómo describirlo, ahora que han pasado horas, me estremezco por un lado y por otro me da rabia, pero rabia que me de rabia, porque eso de encontrarte a alguien con un trapo en la frente y soltando de forma inaudible y nerviosa un: “¡Me he matao! Mientras un charco de sangre me grita desde una de las esquinas, yo que creía haberlo superado hacía un año y noto el estremecimiento familiar ante el olor y el color de algo que es inocuo, me quedo como si me crecieran raíces en el suelo.
Me acerco por inercia, sin ser consciente de lo que hago, mi compañera se me adelante, le quita con precaución el trapo para comprobar la gravedad de la herida y aparta la vista rápidamente mientras con voz nerviosa y gestos me insta a subir corriendo a por la enfermera, mientras la sangre al verse libre de la presión empieza a manar a borbotones, la herida frontal en forma de triángulo es aparte de escandalosa un boquete, como si a la mujer le hubieran arrancado un trozo de carne de un picotazo.
No recuerdo exactamente que hice ni que dije, pero después de subir y bajar corriendo y de que justo después de quitarme la sudadera blanca, entre el calor y que tenía un par de gotas de sangre, me dieron unas arcadas que me fui corriendo al baño a echarme agua y ya de paso me trago pasta de dientes para quitarme el sabor ocre del miedo, y allá que voy, creyendo ser la prota de una película de “Adiós a las armas”, más bien acabo en comedia, nada más intentar poner la gasa en la frente, me dio un mareo que me arrastré hasta alcanzar el pasillo abrir la ventana y deslizarme como si me hubiera bebido cuatro mojitos de golpe.
Y allí me quedé, con cara de gili, mirando al techo y más blanca que un folio, mi cabeza pensaba:
“¡levántate y ayuda a Mari!!!! lo intenté pero me volvía a caer sobre la pared, es jodido que tu cuerpo no reaccione a tus órdenes.... así estuve hasta que la otra compañera que ya de por si estaba histérica por todo, al verme blanca, con lo labios de color verde (el licor del polo es lo que tiene) preguntó nerviosa que si me pasaba algo, a lo que la auxiliar para quitar hierro al asunto no se le ocurre otra cosa que decir.....
a está? Nada que está preñada y se acaba de dar cuenta.... se oye mi vocecita....insegura...
los cojones, preñada, me acabo de echar novia y ya me están dando hijos.
No, lo peor es darse cuenta de que una por más que lo intente realmente no sirve...quizá como payasa tenga el futuro asegurado pero desde luego que en la sanidad visto esto, lo tengo chungo si aspiro a más.... lo peor también es ser pasto de los chistes, pocos, la verdad por que la mayoría me dijo...
es que no comes joder, no me extraña que te desmayaras.
Ahora me río, claro, no voy a llorar, sobre todo me río porque la mujer ha vuelto en mi turno de tarde desde el hospital, con unos puntos impresionantes y va la muy y pregunta por mi....hay que joderse!!!!
A mi es que me tienen que dar de comer aparte, porque encima es que la sudadera ha desaparecido...igual es que con los nervios lo pusimos todo en el carro de la lavandería. A ver ahora como se lo explico a mi chica, porque no es mia.