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miércoles, 3 de febrero de 2010

vuelta

Primer día de curro después de cuatro meses y medio, en una palabra, agotador, para empezar una hora y pico en coche por culpa del típico camión que va a 60 por hora, si, ya sé, ellos también tienen derecho a circular, lo sé, pero…… él fue el culpable de que llegara cinco minutos antes, con lo cual tuve que demorarme más por que claro no conocía más que a la mitad de mi carpeta que por cierto para más gracia fue de las más complicadas que había, uf, cada vez que lo pienso me echo a temblar.

No, no me tiré de los pelos, pero poco me falto, de verdad?, me pregunto a veces, como puedo aguantar? No lo entiendo la verdad, físicamente estoy mejor que nunca, pero me vuelven loca, no podía con una que tiene Alzheimer y la tuve que cambiar como dos veces por que recién lavarla y ponerle el pañal y el andador, se me escapo y me la encontré en el baño poniéndose perdida otra vez, y el señor que se ponía a gritar por que no lo lavaba cuando estaba buscando a la del Alzheimer, de una habitación a otra, oía los gritos, entendí unas cuantas palabras entre ellas…. Bueno mejor dejarlo.

La putada es que ya desesperada con el abuelo que se quería peinar los cuatro pelos con su peine que no estaba en su cajón y venga a buscarlo, se negaba a peinarse con el peine de los carros objetando que estaba sucio…., diez minutos para peinarse el pelo a lo Filemón, otros diez minutos para su crema, otros cinco para….. que al final me bajé para ayudar a mi compañeras a meter los carros en el comedor para desayunar y veo que no hay carros, los han metido todos….. tan tarde es!!!! Llega el supervisor y me pongo a temblar mientras con la mano me frotó la clavícula donde el “amable” abuelo dejo su marca con el puño…… se me acerca el supervisor y empiezo a justificarme, antes de terminar veo que simplemente se me había acercado para saludarme y plantarme dos besos….

Una pasada, siempre lo mismo, venga a saludar a los abuelos, entre los nuevos hay una que ya me ha cogido cariño y dice que somos amigas, le digo que de toda la vida, otros abuelos se ríen, mis compañeras me piden cambios, otra me dice que se alegra de que haya vuelto, que la que me sustituía no le molaba mucho, pues a mi me encantaba, la verdad que es una chavala muy maja…. Claro que cada una tiene su forma de trabajar y esta es más seria que yo, el cachondeo por lo visto gusta más.

Parece mentira que hayan pasado cuatro meses, aunque se ha notado, cuando trabajas te acostumbras, pero después de tanto tiempo noto más los olores y otras cosas que de ordinario me pasaban desapercibidas.

Me he encontrado con la enfermera, mi amiga, dijo de quedar para hablar, no coincidimos esta semana con los turnos, pero el domingo estamos las dos de noche, así que nos pondremos al día de nuestras cosas.

Si, mucho quejarme, pero a pesar del puñetazo, de romperme una uña, de tropezar en la ducha, de intentar separar a dos que empezaron a tirarse los cojines por un quítame allá esa silla, deberíamos pedir más sillones a los de la Consellería que no veas como se ponen estos como alguien les quite el sillón, a pesar de todo, de tener agujetas en los pies, de estar medio muerta de sueño, me lo he pasado genial, tanto que mañana repito.

La frase del día… una compañera que por lo visto no se entero de la gran noticia de mi regreso, me espetó al verme un….. y tú que haces aquí??? a lo que le contesté haciendo un gesto con la mano que abarcaba todo mi impecable uniforme blanco…… pues mira he venido a hacer la comunión…. lo cual fue recibido con un coro de risas, más besos y abrazos de los compañeros….. así da gusto volver…

Tanto me ha gustado que mañana repito. Me repito lo sé.

viernes, 29 de enero de 2010

Un, dos, tres.....

Responda otra vez……. Qué es lo que trae la menda entre manos?

Tengo en mis manos algo ligero pero pesado, ligero de llevar pero arrastra una carga para los próximos meses que me echo a temblar, fácil de adivinar de qué hablo, de la tan por un lado temida y por otra ansiado parte de alta, temido por que no sé lo que voy a aguantar y ansiada por que necesito trabajar.

Si, raro, necesito trabajar, necesito volverme loca corriendo de un lado a otro cada vez que se escapa uno, necesito trabajar mi sarcasmo cuando veo a una abuelita mirando alelada el techo y farfullando palabras como si hablará con alguien y al preguntarle por el destinatario de tales bisbiseos me suelte un….. pero no lo ves? Yo sólo veo un techo que necesita una mano de pintura la increpo cariñosamente para a continuación ante la confesión de con quien habla, le contesto….. Dios, estás hablando con Dios? Y que te dice para con un meneo de cabeza soltar un…. pues hija, salúdalo de mi parte y de paso que obre el milagro de subirnos el sueldo…… la abuela me mira como un bicho raro.

Necesito también usar la fantasía que la tengo atrofiada ya, mi trabajo es ideal para fantasear, que no sabes como hacer que una se levante para que se vaya a la habitación a dormir, pues le sueltas un…. fuego!!! Se te quema el guisado, vamos!!!!!! Las lentejas, los niños se van a quedar sin comer, salta la abuela de la silla como si le hubieran clavado unas espuelas y allá que se va pasillo adelante seguida de mi, para después seguir inventado la manera de que se crea que su habitación es la cocina, puta enfermedad alemana.

Necesito hacer ejercicio, ya no me conformo con ir dos veces por semana a hacer gimnasia acuática, necesito hacer abdominales, pesas, carreras y nada mejor que mi trabajo para acabar tan agotada que ni un mísero lorazepam voy a tener que administrarme.

Necesito sacar la ironía de paseo y nada mejor que practicarlo con mis pacientes, que la señora se queja de que cada vez los pañales son más pequeños responderle con un escueto, no, no es que los pañales sean más pequeños, señora, es que usted es cada vez más ancha de huesos, ironía que me encanta sacar a relucir para regocijo de los más avispados sobre todo algunos que me confiesan que les estimula algunas de mis respuestas, se aburren así que también tengo que hacer horas extras de “maestra de ceremonias” uso la ironía con una abuela que debe creerse que aún estamos en guerra por que siempre me dice si luego también servirán la comida, a lo que contesto que no se preocupe que aunque tenga que matar una gallina a la noche hay sopa, hay que usarla con los que te tratan como la “chacha” respondiendo que el día que en mi uniforme me añadan una cofia reluciente entonces que me pida lo que le salga de la ídem.

Sobre todo echo de menos el maravilloso y denostado arte de la paciencia, que no tengo, pero tengo una estampita del santo Job para que me ayude a soportar los días, he de desempolvar mi habilidad visual para intentar adivinar lo que me dice unos labios que no tiene dientes, hacer acopio de fuerzas para intentar levantar a alguien que me dobla el peso, para ello practicar la espalda para el aguante.

Sobre todo repasar las cuentas para poder ahorrar más, ejercitar la memoria para recordar los cambios que me he hecho con las compañeras practicando la solidaridad que la tengo un poco dejada de lado, administrar el tiempo y hacer otra vez jornadas dobles, pero sobre todo recibir y dar cariño, que es lo que más necesito, no hay nada como descubrir que el aprecio que te tienen es algo mutuo.

En fin resumiendo, que no, que no quiero trabajar, me he acostumbrado a no dar palo al agua que aún estoy viendo el agua calma, pero en unos días empiezan las olas.