En mi otra vida debí ser un gato, y pasarme cinco de esas siete vidas de las que se rumorea que poseen estos animales, afilándome las uñas, limándomelas, arqueando el lomo preparada para en esta vida sacarlas, y clavarlas y arañar con ellas, y estoy cansada, es agotador estar con el "arma" preparada listas para cual moderna y bolleril "lobezno" sacarlas en el momento más inesperado, inoportuno.
Simplemente estoy cansada, agotada, desearia haber sido en mi otra vida un fiel perrito y en esta sacar la panzita para dejarme rascar con una sonrisa bobalicona en vez de estar todo el día bufando y ser consciente de que gilipollas hay en todos lados, intolerantes también así como pensar en no tomarme las cosas como algo personal y aprender a cortarme las uñas y cuando crezcan darles forma.
Dejar de estar cada dos por tres a la defensiva, valorarme un poco más y aprender a decir no, en vez de hacer cosas que no quiero y luego pasarme el resto mesándome los bigotes.
Aunque mi esperanza es pensar en que las cosas cambien con la operación, de ahí mi miedo, tengo miedo a la operación pero no a la operación en sí, sino a no cumplir las expectativas que me he creado en torno a ellas.
Lo bueno de todo esto es que estoy aprendiendo a irme de vez en cuando a mi rincón a lamerme las heridas sin molestar a nadie. Igual con el tiempo aprendo a hacerme la manicura, o encuentro a una pedicura, a saber, el cansancio ya es....
No me entiendo ni yo, el agobio de los examenes me vuelve gilipollas, y me han quedado dos, para Junio, apruebe o no, me saque el título este año o no, tengo más claro que voy a renunciar a la interinidad e irme, aún no he soltado la bomba en casa, pero en el curro hasta la de la limpieza ya lo sabe.








