
Yo no soy ese gato naranja devorador de lasañas que odia los lunes a muerte, más bien los lunes suelen resultarme indiferentes, lo bueno de ellos es que después viene el martes y suma y sigue.
Pero después de superar mi récord laboral, en la estimable cifra redonda de 72 horas de curro, semanal, con dos turnos dobles uno de ellos de tarde y noche y ayer me hice mañana y tarde que me dijo un abuelo si me había alquilado una habitación en el último piso, ojala, estuve tentada de responderle, así llamaría al timbre y que viniera una pringada como yo a hacerme un masaje.
No ha estado mal, soportable gracias a Pepito y otras compañeras de trabajo, muchas risas, algunas lágrimas, a escondidas evidentemente que paso de ser la sensiblona del curro, se murió uno y me embargó la tristeza, le tenia mucho cariño, mucho curro, un par de incidencias graves anotadas en el registro, un par de charlas, lo mejor es que por fin ya hemos concretado la quedada para salir de pesca por la noche, nos vamos dos compañeros y yo, quién dijo que tres son multitud? en el barco de uno de ellos a pescar, no sé yo con lo torpe que soy lo único que pillaré será una insolación, o un resfriado, pero al menos eso ya ha quedado concretado y en unos días estaré en alta mar.
Por eso, le doy una patada al lunes que es una forma de despedirme de estas jornadas maratonianas para devolver todos los días que me hicieron para las minivacaciones, primero en Cádiz y luego en Tenerife, le doy no una sino dos patadas y bien fuertes y me despido del curro el 15 de Septiembre que me pillo la baja ya que hoy me han confirmado que el 17 paso por quirófano para que me arreglen el tornillo que se me cae de vez en cuando, esto, para que me operen del otro oído, y esta patada es definitiva y es una forma de decir hasta luego, ya no hay más operaciones, ya se acabo.
Uf, suspiro de alivio, por safo pienso, como coño he podido aguantar dos turnos y de los más pesados, si a las cinco de la tarde pensé que me moría de agotamiento, mental por que los abuelos anda que no desgastan ni nada, sonrío, en lo único que puedo pensar ahora es en coger la cama con ganas y dormir, hasta que me duela la cara y no precisamente de ser guapa y de la futura pesca.
Alguna más se quiere poner en la cola para arrearle una patada al lunes? que motivos siempre hay, el mío es un peazo patada de esas vigorizantes que te dejan puf, genial, que es tal y como me siento a pesar del cansancio.
Pero después de superar mi récord laboral, en la estimable cifra redonda de 72 horas de curro, semanal, con dos turnos dobles uno de ellos de tarde y noche y ayer me hice mañana y tarde que me dijo un abuelo si me había alquilado una habitación en el último piso, ojala, estuve tentada de responderle, así llamaría al timbre y que viniera una pringada como yo a hacerme un masaje.
No ha estado mal, soportable gracias a Pepito y otras compañeras de trabajo, muchas risas, algunas lágrimas, a escondidas evidentemente que paso de ser la sensiblona del curro, se murió uno y me embargó la tristeza, le tenia mucho cariño, mucho curro, un par de incidencias graves anotadas en el registro, un par de charlas, lo mejor es que por fin ya hemos concretado la quedada para salir de pesca por la noche, nos vamos dos compañeros y yo, quién dijo que tres son multitud? en el barco de uno de ellos a pescar, no sé yo con lo torpe que soy lo único que pillaré será una insolación, o un resfriado, pero al menos eso ya ha quedado concretado y en unos días estaré en alta mar.
Por eso, le doy una patada al lunes que es una forma de despedirme de estas jornadas maratonianas para devolver todos los días que me hicieron para las minivacaciones, primero en Cádiz y luego en Tenerife, le doy no una sino dos patadas y bien fuertes y me despido del curro el 15 de Septiembre que me pillo la baja ya que hoy me han confirmado que el 17 paso por quirófano para que me arreglen el tornillo que se me cae de vez en cuando, esto, para que me operen del otro oído, y esta patada es definitiva y es una forma de decir hasta luego, ya no hay más operaciones, ya se acabo.
Uf, suspiro de alivio, por safo pienso, como coño he podido aguantar dos turnos y de los más pesados, si a las cinco de la tarde pensé que me moría de agotamiento, mental por que los abuelos anda que no desgastan ni nada, sonrío, en lo único que puedo pensar ahora es en coger la cama con ganas y dormir, hasta que me duela la cara y no precisamente de ser guapa y de la futura pesca.
Alguna más se quiere poner en la cola para arrearle una patada al lunes? que motivos siempre hay, el mío es un peazo patada de esas vigorizantes que te dejan puf, genial, que es tal y como me siento a pesar del cansancio.