sábado, 5 de marzo de 2011

noche roja

Últimamente no tengo tiempo para escribir, aunque tampoco es que haya pasado nada memorable, salvo el castigo (ya hablaré sobre ello) que me impide doblar por lo cual no libro tanto ni tengo tiempo para publicar, hasta ahora, hace un par de horas no ha pasado nada reseñable, bueno quizá si, pero no me apetece escribir sobre ello.

Yo que siempre he apagado los implantes para dormir, que nunca hasta anoche he escuchado los ruidos nocturnos, ni me he tumbado en el sofá con los oídos en tensión por si pasaba algo, siempre me ha tocado compañeras que me han dejado apagarlos, menos anoche, que me dijo mi compañera si me los podía dejar encendidos porque estaba agotada después de tres noches muy movidas y no se fiaba ella de despertarse, así que dicho y hecho, menuda responsabilidad pensé, la verdad es que tampoco pensé que fuera a pasar algo.
Y es lo que suele ocurrir, cuando menos esperas ocurre, cuando más confías en que sea una de tantas noches, el de arriba decide burlarse de ti (si es que existe).

Es increíble lo que se nota algunos sonidos con tanto silencio, no podía dormir, cualquier sonido me desvelaba, hasta el del ordenador, hasta que al final el cansancio me pudo, pero el instinto que no el sonido de algo me hizo pegar un salto y me desperté con la boca seca y pastosa y una sensación como de llevar perdida, ausente mucho tiempo, y sólo paso media hora.

Nos quedamos mirando mi compañera y yo con cara de sueño, para que mentir, sobre todo yo que aparte de levantarme aturdida, estaba en alerta.

¡¡¿Qué pasa?!! - pregunté, con inseguridad, como si no estuviera muy segura de haber recuperado el oído tras una vida siendo sorda.
- no tengo ni idea, lupe, vamos a mirar.....
Y allá que vamos, ella que dice ser miedosa y yo que me hago la chulita para disimular, yo delante y ella detrás, nos recibe una mujer a gritos, histérica, que su compañera se ha caído.

Cómo describirlo, ahora que han pasado horas, me estremezco por un lado y por otro me da rabia, pero rabia que me de rabia, porque eso de encontrarte a alguien con un trapo en la frente y soltando de forma inaudible y nerviosa un: “¡Me he matao! Mientras un charco de sangre me grita desde una de las esquinas, yo que creía haberlo superado hacía un año y noto el estremecimiento familiar ante el olor y el color de algo que es inocuo, me quedo como si me crecieran raíces en el suelo.

Me acerco por inercia, sin ser consciente de lo que hago, mi compañera se me adelante, le quita con precaución el trapo para comprobar la gravedad de la herida y aparta la vista rápidamente mientras con voz nerviosa y gestos me insta a subir corriendo a por la enfermera, mientras la sangre al verse libre de la presión empieza a manar a borbotones, la herida frontal en forma de triángulo es aparte de escandalosa un boquete, como si a la mujer le hubieran arrancado un trozo de carne de un picotazo.

No recuerdo exactamente que hice ni que dije, pero después de subir y bajar corriendo y de que justo después de quitarme la sudadera blanca, entre el calor y que tenía un par de gotas de sangre, me dieron unas arcadas que me fui corriendo al baño a echarme agua y ya de paso me trago pasta de dientes para quitarme el sabor ocre del miedo, y allá que voy, creyendo ser la prota de una película de “Adiós a las armas”, más bien acabo en comedia, nada más intentar poner la gasa en la frente, me dio un mareo que me arrastré hasta alcanzar el pasillo abrir la ventana y deslizarme como si me hubiera bebido cuatro mojitos de golpe.



Y allí me quedé, con cara de gili, mirando al techo y más blanca que un folio, mi cabeza pensaba: “¡levántate y ayuda a Mari!!!! lo intenté pero me volvía a caer sobre la pared, es jodido que tu cuerpo no reaccione a tus órdenes.... así estuve hasta que la otra compañera que ya de por si estaba histérica por todo, al verme blanca, con lo labios de color verde (el licor del polo es lo que tiene) preguntó nerviosa que si me pasaba algo, a lo que la auxiliar para quitar hierro al asunto no se le ocurre otra cosa que decir..... a está? Nada que está preñada y se acaba de dar cuenta.... se oye mi vocecita....insegura... los cojones, preñada, me acabo de echar novia y ya me están dando hijos.

No, lo peor es darse cuenta de que una por más que lo intente realmente no sirve...quizá como payasa tenga el futuro asegurado pero desde luego que en la sanidad visto esto, lo tengo chungo si aspiro a más.... lo peor también es ser pasto de los chistes, pocos, la verdad por que la mayoría me dijo...es que no comes joder, no me extraña que te desmayaras.
Ahora me río, claro, no voy a llorar, sobre todo me río porque la mujer ha vuelto en mi turno de tarde desde el hospital, con unos puntos impresionantes y va la muy y pregunta por mi....hay que joderse!!!!
 
A mi es que me tienen que dar de comer aparte, porque encima es que la sudadera ha desaparecido...igual es que con los nervios lo pusimos todo en el carro de la lavandería. A ver ahora como se lo explico a mi chica, porque no es mia.

11 comentarios:

  1. Bueno si se lo explicas tal como aquí, te entenderá perfectamente, y no tendrá reparo ninguno en dejarte otra.
    Y vaya noche movidita, yo sí que no serviría para eso!!!
    Besos.

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  2. alitas, nadie sabe para lo que sirve hasta que no lo prueba.....
    no es una de mis mejores noches pero aparte de cosas como estas me encanta mi trabajo.
    besos

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  3. Ay madre! Guada... lo tuyo es para escribir un libro. Pero.. entonces la que se creía haber matado, se mató? con qué? qué coño le pasó?? si es que yo soy la reiiiina del morbo! señales! peeelos y señales! :P

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  4. El dichoso nervio vago y sus putos (con perdón) reflejos vagales, a mí a veces también me pasa, el cuerpo se paraliza y lo único que puedes hacer es temblar, vomitar y esperar a que se te pase aguantando el escarnio, pero nada más. Si te enteras de algún tratamiento para controlarlo me cuentas, en serio

    Pero la señora encima preguntó por tí así que genial :)

    ¿Y la sudadera? ya aparecerá

    Besos

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  5. Jope, qué susto. Yo estoy acostumbrada a oír historias de estas casi a diario, pues la mayoría de mis amigas, o son médicos o trabajan en hospitales, así que puedo decir que lo de quedarse tiesa o tardar en reaccionar, pasa mucho ;)
    La verdad es que lo de los nervios es la leche, parece mentira...Y la rabia que da sentirse tan impotente, pero bueno...ye lo que hay.

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  6. mujerD, ya, lo del libro ya me lo han propuesto cada vez que me pasa algo, jajaja, que qué paso? pues que la señora desorientada se levanto se cayó encima del reposamanos de la mecedora o eso o se lo clavo en la barandilla, no lo sé, no se mato pero tiene un boquete en toda la frente, cosas que pasan en este tipo de curros.....morbosa eres eh jajajajaja, besos

    cleta, si, el nervio vago ese, pero lo mio fue más el olor que me mareo, en fin, creo que para eso según me han dicho es pegarte fuertemente en el corazón, o sea la teta izquiera jajajaja, eso me han dicho pero viniendo de quien lo dijo no se si creerlo ah y decir 3 veces no pasa nada, jajajaja, besos

    pili cierto, eso de sentirse impotente es lo peor que hay, no se, a veces he reaccionado muy bien, pero lo del otro día ya fue cómico....seguro que tendrás tu más historias que contar de las cosas que te cuentan, gracias por tu comentario, besos

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  7. ¡Menuda aventurita! Espero que después de esto vengan un montón de noches de lo más tranquilitas porque si no te da un infarto al final.

    Al menos ahora te puedes reír un poco de lo subrealista de la historia jeje.

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  8. pobreeeeee jajajjajaja

    acostumbrar, no te acostumbrarás pero hija ... siempre lo puedes contar como una anecdota

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  9. ¡ sangre! sólo de pensarlo ya me tiemblan las piernas así que si la veo me mareo y me caigo, me supera, la medicina es algo que nunca habría podido estudiar aunque me gustara..ni eso ni currar en hospital o similar

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  10. Viendo hoy en la tele la película de Clara Campoamor, me animo a deciros a todas (a mí la primera) que tomemos ejemplo de mujeres así.
    Tu trabajo es duro pero lo importante es que a ti te gusta y lo haces con cariño, así que no seamos lloronas y adelante, siempre nos harán falta personas que ayuden a la igualdad.

    Un besazo,
    Marisa.

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