viernes, 18 de enero de 2008

historias para no dormir

13 semanas de baja, ya me estoy empezando a aburrir, en serio, nunca pensé que lo fuera a decir, porque me paso las mañanas en el instituto y haciendo otras cosas, pero si he de ser sincera echo de menos mi trabajo, mi rutina laboral, a mis compañeros, incluso a los “malos”, ya se sabe que en una Residencia, con tanta gente, es inevitable que se formen dos grupos, y me costo meses, meteduras de pata, disgustos, encontrar mi hueco y saber a que grupo pertenezco, en realidad me muevo entre los dos, procuro llevarme bien con todo el mundo, porque como dice mi abuela, es bueno tener amigos hasta en el infierno, hay un par con el que definitivamente es que no, no nos llevamos, pero yo con pasar pues pasando, tengo bastante, y como dice un compañero, con el que me llevo genial, porque es la caña de hombre, y con el que también hemos hablado de esos temas y él opina como yo, hoy el post va a estar dedicado a mis compis del curro en especial de P. que es con el que mejor me llevo, tenemos un sentido del humor parecido, es admirable el hombre, porque es para mi como deberíamos de ser los compañeros, nunca se enfada, al menos yo no lo he visto enfadado, es de los que saben separar lo personal de lo laboral, cosa de la que debo aprender, trata a la gente como realmente se merece, cosa que yo, debería de aprender a controlar mi impaciencia, porque me dejo llevar enseguida por el estress, es un buen compañero, sabe escuchar, y sobre todo me gusta el ambiente de trabajo que hay cuando estamos juntos.

P. tiene también una discapacidad, en su caso es visual, no ve tres en un burro como le digo yo y él me replica lee mis labios, léelos, sabes lo que te digo bonit..? y yo cierro los ojos y le digo ni lo sé ni me importa, jejeje. Fue el primero en cuando me dieron la interinidad, al día siguiente, cuando estaba con él, cogió su hoja de turnos, pidió un tippest, borró el nombre que había en un número y puso la segunda mitad de mi nombre, ese sencillo gesto, fue mucho más eficaz que mil palabras y también sirvió para acallar murmuraciones sobre la injusticia sobre mi plaza, luego en un aparte me pidió que tuviera cuidado porque el ambiente estaba un poco tenso, pero yo ya lo había arreglado antes, a mi lo que más me gusta, es toda la ayuda desinteresada de la que he gozado desde que empecé a trabajar, me gusta su forma de dirigirse a mi, porque él muchas veces lo ha dicho, y lo ha dicho con orgullo, es que tú no sabes Lupe, que yo me crié con un chico sordo y por eso hablo de esta manera, de forma pausada, tranquila, con una expresividad acorde a lo que dice y lo mejor es que cuando esta conmigo habla sin voz, le entiendo mejor, y él lo sabe, y tenemos conversaciones de esta manera para cabreo de cierta gente que no le oye, recuerdo una vez hace ya unos meses que coincidimos los dos una tarde y el otro compañero se fue a hacer la lencería, y nos quedamos nosotros en el salón, él se puso a preparar las meriendas, y coge el papel en el que están anotados los pacientes y su medicación, en estas que lo coge y se lo pone cerca de los ojos para leer lo anotada, le quito el papel y empiezo a dictarle, en estas que suena los altavoces anunciando visita, y me dice P. oye Lupe puedes sacar a fulano que tiene visita, lo saco, hablo con la familia, vuelvo, sigo ayudándolo, y al rato le digo, oye, sabes que haríamos una pareja genial? Y me contesta, por supuesto, los dos somos guapos, atractivos, inteligentes, divertidos, amos la puta ostia, le digo con la mano para el carro, no si yo lo digo porque tu estás como un topo y yo como una tapia, pues ale, la pareja perfecta, te doy mis ojos….. las risotadas de él despertaron a una abuela que se había quedado dormida viendo la tele, aún me lo recuerda, seguimos riéndonos con eso, y con otras cosas, es un tío encantador, todo el mundo lo adora, es lo que se dice tener “sex appeal” según otro compañero, a lo que contesté mirándolo, pues conmigo la lleva guapa eh, porque como soy de la otra acera….. P. al oírme se da la vuelta y me contesta, por eso no te preocupes cariño, que yo cruzo la calle…

Echo de menos a los compañeros, a un par de enfermeras, a un par de abuelas, las risas en el trabajo, las bajadas a cocina a saludar a los de allí, estuve quince días, pero sigo bajando, echo de menos las comidas, las noches, sobre todo las noches, en cuando vuelva, porque ya le he dicho al médico que estoy bien, sé de alguien que no se va a alegrar de verme…. la que me sustituye, fijo.

5 comentarios:

  1. Ajajajaja me reí antes y ahora que lo vuelvo a leer aquí. Yo a ese P, me lo como con pápas y a ti cruda!.
    Admiro a la gente con sentido del humor y para empezar saber reirse de uno mismo. Eso de: él, un topo y tu como una tapia... ajajajajaja
    Si es otro, igual le hieres, o te manda a tomar vientos; así que valora mi niña a ese tío porque lo vale!.

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  2. claro que lo vale, mucho. Y yo lo admiro por eso y más cosas.
    gracias a ti también, eres admirable, todos en cierta medida lo somos.
    un besazo

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  3. Así da gusto trabajar eh !!! Vaya suerte tenéis los dos chiki, no me extraña que eches de menos el trabajo. lo pasas pipa y además hay buena armonía con P, eso vale más que ninguna otra cosa, compañerismo !!! Un besito

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  4. Te invitamos a conocer el fracaso literario menos resonante de todos los tiempos: Ferrante Kramer, el Peruano Dorado. Estamos en http://ferrantekramer.blogspot.com/. Esperamos hacerte reír un poco... Y a todos aquellos amigos de la comunidad de habla hispana con quienes desees compartirlo.

    Patricio y AlexB
    (Los autores)

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  5. gracias peruanito por pasarte por este insignificante blog, se espera pasar y torear la censura y sobre todo estar a la altura.
    besotes

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