
Con todo el follón de la operación, la baja y otras historias personales, olvide subir los siguientes artículos de Coelho, añadir como los lectores ya sabrán que lo rojo es el artículo de tan insigne escritor (toma palabrejo), y lo demás es la humilde opinión de esta que suscribe. Si hijas, el insomnio hace estragos, pero que queréis..... dad gracias que sólo quedan dos artículos y la disposición final, pero yo lo paso bien.
Artículo Tres: En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La convención determina que también se aplique en este caso la regla del artículo 2. que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.
No hay dos sin tres, nunca mejor dicho, eso de que dónde comen dos siempre pueden comer tres, y cuatro si me apuras es relativo, en la cama no funciona, esa fórmula sólo se aplica fuera del ring del dormitorio, a no ser que sea por acuerdo verbal y tácito entre la pareja y a eso se le llama trío, teniendo una duración que no llega al par de horas o poco más, pero aquí comen todos eh, nada de cariño “yo me lo follo mientras tú miras”, porque eso no es un trío eso es ser gilipollas y encima quedarse con hambre.
Así que cuando llega alguien que no estaba previsto, alguien ajeno a tu vida para irrumpir en la de tu pareja tienes dos opciones o arrancarle los ojos o darle las gracias por abrírtelos a ti, porque en el fondo aunque en ese momento no seas consciente de ello te está haciendo el mejor regalo de tu vida, un favor como la copa de un pino, porque te está quitando de en medio a un idiota que no te valora, que no te ama, que no te respeta, que no te merece y cuanto antes te des cuenta mejor, pero claro a nadie le gusta que le abran los ojos de golpe sobre todo si la culpable es una rubia tetona que te deja la autoestima por los suelos, y la dignidad si me apuras porque somos tan estúpidas que nos ponemos a defender lo nuestro como si estuviéramos en primer día de rebajas, competimos por un especimen de tres al cuarto, cuando lo que deberíamos hacer es ponerle un lacito y deshacernos de los restos, agradecer a la providencia el huracán “rubia tetona” a tu vida porque así aparte de eliminar de tu vida semejante elemento, te abre un poquito más los ojos y con el tiempo y mucha terapia, una terapia novedosa llamada “botellón” acompañada de su fiel escudero llamado “amigos”, junto con la práctica del nuevo juego para despechados consistentes en rellenar los calzoncillos con kiwis y hacer diana con ellos, en caso de que la relación sea hetero evidentemente para casos lésbicos como no hay huevos por medio habrá que ir a por los melones, en mi caso no hubo venganza porque me pareció una pérdida de tiempo, pero las historias que me han contado amigo/as darían para escribir un manual.
Aunque también uno de los miembros de la pareja si es lo suficientemente listo te puede intentar colar la irrupción de la “rubia tetona” con la excusa de que es la nueva medida decretada por el gobierno mediante ley, que legaliza la poligamia como medida drástica para superar la crisis, esta crisis que no es crisis en palabras de un Z. sino solo una desaceleración, una simple anécdota en este mundo tan acelerado, así que no se extrañen si un día a su churri se le aparece una “despendolada” o “tetona” eso no es una aparición, eso es la solución a todos sus males domésticos, si con dos sueldos no llegan para la casa, el coche, gasolina, comida, preservativos, ni tienen para vacaciones y están cansados de piratearlo todo, pues querida ya tiene la solución, comprar una cama más grande y crear la nueva pareja el “tringle”, uno lo compra, el otro lo guisa y el más listo se lo come.
Y si no quieren, supérenlo, podrán, lo dice una superviviente. Y agradecida por supuesto.